domingo, 9 de octubre de 2011

Plagas.

Es bien sabido que muchos animales son dañinos en los ecosistemas en donde su control es imposible, sea porque han desarrollado adaptación a las adversidades del entorno, o debido a su origen desde un lugar a otro, careciendo entonces de depradores naturales u otros elementos que permiten su control, como fumigadores.
Así, estos animales no tienen barrera que impida su dispersión, transformándose rapidamente en un problema de salud pública. Esto ha ocurrido en muchas ocasiones aquí, en Venezuela; uno de los ejemplos más conocidos es el Lemna del lago del Zulia, pero muchos otros se han presentado alrededor de los años, sobre todo (y lógicamente) en la zona de los cultivos; Trujillo, Mérida, El Táchira, etcétera.
Sin embargo, la plaga más conocida (y la que ha traído mayores consecuencias) ha sido la colombiana.
Desde la mitad del siglo pasado se ha ido presentando un exorbitante aumento de la población colombiana en Venezuela, cosa que no es de juego, y se ha ido transformando en un grave problema de salud pública. Esto se debe a que, como suele ocurrir, sus principales depredadores naturales; las FARC, los paramilitares y el gobierno, no se encuentran en esta tierra, lo que les permite reproducirse a una velocidad voraz y preocupante. Esto ha derivado, a su vez, a un descenso de la población venezolana respecto a la colombiana.
Lo más preocupante de esto, es la capacidad que esta plaga ha tenido para "mimetizarse" con el entorno. Así, tienen un extraño potencial que les permite convertir los sectores que pueblan en áreas naturales para ellos, con los recursos y elementos que necesitan para su ocupación, reproducción y dispersión.

Áreas Colombianizadas:










































Tal y como puede apreciarse, también pueden llegar a considerarse un problema geográfico, ya que ocupan sectores considerablemente amplios, cosa que una vez más sirve para comprobar la sorprendente capacidad dispersiva que posee esta especie.
Una vez establecido esto, entonces surge la controversia: ¿Son considerado un problema endémico de Colombia?, puesto que como ya se ha dicho, al ingresar a un territorio ocupan todo y empiezan a reproducirse allí, por lo que los nuevos individuos de la colonia pasarían a considerarse como parte del sector al que llegan.
A mi parecer esto es una mitad de la verdad, o más concretamente, una cara de la moneda. Ya que como se puede evidenciar los individuos pertenecen exclusivamente a una esfera del ambiente en el que habitan (por lo que podríamos llamarlos "la esfera colombiana"), manteniendo de esta manera sus costumbres y características sociales.


Posibles soluciones:





















Uno de los errores que a mi parecer la mayoría comete a menudo es pensar en que la solución de las plagas es exportar también a los depredadores naturales de éstas.
Si trajésemos al ELN a Venezuela, tal y como ocurre cuando se traen a los depredadores naturales, al principio resultará efectivo, pero una vez acabe el problema la nueva plaga será el depredador traído.
Yo creo, y he mantenido esta opinión desde siempre, que la solución es aprender a convivir con el nuevo elemento introducido. Si metiésemos una vaca al mar, ¿Creen que los tiburones pensarían 2 veces antes en engullirla por ser un animal nuevo?, porque yo no.
Así pasa con los colombianos; en vez de plantearnos lugares públicos en los que dejarlos vender pescado y plátano, deberíamos encontrar una manera en que aporten de una manera eficaz al nuevo país en el que se encuentran, y lléndome más al extremo, que empiecen a considerarse venezolanos y no colombianos.

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