miércoles, 2 de febrero de 2011

Twishit

Hoy rocé este tema con una compañera de clases con la vagina vuelta coca-cola por Robert Pattison: Crepúsculo.
Gracias a Twilight perdí mi gusto por una de mis partes del día favoritas.
Crepúsculo es la prueba de que los vampiros no existen, porque de existir ya habrían despedazado a esa maldita zorra que se hace llamar escritoria de Stephanie Meyer. Con Crepúsculo se desperdiciaron más de 300 hojas que bien pudieron ser usadas para papel higiénico o como leña. Stephanie Meyer debe haber comido 1 millón de fibra, porque la mierda le alcanzó para cagarse sobre toda la literatura desde el siglo X hasta ahora. Si fue Dios quien creó a Stephanie Meyer, entonces todo en lo que yo hasta ahora creía se fue a la mierda, me paso a ateo.
Pero bueno, a dar mi opinión objetiva:
Twilight es un cuento de hadas claramente dirigido a un público adolescente unineuronal. De hecho, si nos apegamos al conservasionismo literario, todos los elementos que hacían de la literatura vampírica un género dirigido hacia los adultos fueron suprimidos: los vampiros no mueren a la luz del sol (No, ¡Brillan con el limpiador de pocetas Más!), no se alimentan de humanos (¡Además son ambientalistas!) y lo peor de todo; la diarrea más grande del siglo XXI, los vampiros se sienten mal de ser vampiros (Hasta qué punto llegó la moda emo).
Entre los argumentos usados por aquellos cuya única neurona funciona para masturbarse pensando en Robert Gayson, está el de que la gente ya está cansada de vampiros como Blade y Underworld...
En primer lugar, las audiencias de Twilight y Underworld son totalmente distintas, de hecho, no conozco un sólo fan de Blade o Underworld que guste de esta mierda empastada. En segundo, todos los expertos en literatura y cine de este género (de vampiros) que conozco te dirán que crepúsculo hubiese quedado mejor en una poceta. Pero en fin...
Dentro de poco harán un libro con Zombies filósofos y Diablos cristianos.